Dec 7, 2011
Flor Lujani

Un poco de historia de la publicidad

La mítica Madison Avenue tiene su encanto. Estoy leyendo un libro muy bueno sobre el origen de las principales agencias de publicidad llamado “Ad Land“, de Mark Tungate.  Hace un repaso desde Albert Lasker, explica la formación de las agencias más importantes del mundo (y qué son las siglas que vemos por todos lados, como DDB, BBDO, TBWA, JWT, entre otras) y cuenta la forma de trabajar y de pensar de las personas más lúcidas de la industria (por ej. David Ogilvy, Bill Bernbach, Leo Burnett). Recomendadísimo y el que quiera leerlo me lo pide que se lo mando en pdf.

Hace un tiempo vi un post con fotos geniales en AdWeek y me gustó la idea de rescatar las más interesantes y contarles un poco sobre el contexto de cada foto.

Secretaria de Young and Rubicam, 1956.

Raymond Rubicam era el hijo más pequeño de una familia de 8 hermanos. Dejó el colegio a los 15 años y comenzó a escribir publicidades, e ingresó a F. Wallis Armstrong después de esperar durante nueve días en la sala de recepción por una entrevista. Luego se fue a Ayer, donde conoció a John Orr Young, un hombre de Cuentas siete años mayor que él quien también venía de Armstrong, y en 1923 fundaron su propia agencia juntos, Young & Rubicam. El dato es que tan solo 11 años después Young renunció a la agencia con su nombre, reconociendo el liderazgo de Rubicam, quien se retiró en el año 44. A pesar ser una agencia reconocida por su creatividad, el mantra de Rubicam era “Ideas founded on facts”.

Grey Advertising, Departamento de Arte, 1959.

El nombre de la agencia no tiene nada que ver con los apellidos de sus fundadores, Larry Valenstein y Arthur Fatt. En realidad le eligieron ese nombre por el color de las paredes de su primera oficina, donde se fundó en 1917. Fue casa de Bill Bernbach hasta que abandonó para crear su propia agencia. Quizás los seguidores de Mad Men recuerden a Grey Advertising porque Duck Phillips se fue a esta cuando lo echaron de Sterling-Cooper ;)

Oficinas de McCann Erickson en Madison Avenue, 1959.

Alfred Erickson formó su agencia en 1902, diez años antes que Harry McCann, con quien se alineó en 1930 debido a la Gran Depresión. Erickson no tenía tanto éxito haciendo publicidades, pero sí supo amasar una gran fortuna invirtiendo en la compañía que inventó el Technicolor. En cambio, McCann, quien venía de la fundida empresa Standard Oil, tenía grandes clientes como General Motors y Coca Cola. Alfred murió 10 años después de la fusión, McCann se convirtió en Presidente y el mando cayó sobre Marion Harper Jr, que la convirtió a la agencia en una máquina de vender. McCann Erickson se convirtió en la primera agencia en facturar cien millones de dólares en spots de radio y TV.

Brainstorming en BBDO, finales de 1950.

BBDO es por los apellidos de Batten, Barton, Durstine & Osborn, pero antes era BDO. Bruce Barton era un fenómeno de la época por su libro “The Man Nobody Knows“, bestseller en Estados Unidos durante dos años, y donde describió a Jesús como el mejor publicista de la historia, ya que había elegido a doce hombres sin éxito y los había convertido en una organización que conquistó al mundo. Conoció a Alex Osborn y a Roy Durstine en la revista Collier’s Weekly, en la cual escribían slogans para la Primera Guerra Mundial, y se unió a ellos. En el mismo edificio donde pusieron sus oficinas había otra agencia, la de George Batten, que se fusionó creando BBDO.

Para el próximo posteo: hermanos Saatchi & Saatchi, Mary Wells Lawrence, Leo Burnett y TBWA :)

Sep 27, 2011
Flor Lujani

El backstage de las “Bloggers desesperadas”

Como seguramente ya hayan leído en los posts de Ceci, Car y Jessy, el sábado 17 fuimos a hacer una sesión de fotos (con la genia de Polly como nuestra fotógrafa, y Gus Mames de chaperón) en el barrio privado a media hora de Capital donde se filmaron “Valientes” y la versión argentina de “Amas de casas desesperadas”. Si quieren comprarse una casa ahí pueden, porque están a la venta… quizás estén desayunando y por la ventana lo vean pasar a Mariano Martinez ;)

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Sep 6, 2011
Flor Lujani

Empresas en momentos de crisis 2.0

El sábado se realizó Barcamp Rosario, donde me animé a dar una charla con el mismo título de este post. Como durante el evento no hubo streaming y varias personas me habían preguntado de qué había hablado, se me ocurrió que era buena idea pasar la charla a post. Va a continuación:

Como muchos sabrán, trabajo de Community Manager. Es decir que hago muchas cosas con los perfiles de empresas en redes sociales, pero al mismo tiempo, y lo que me gusta pensar es que “it’s all about the people”.

Cuestión que al pasar tanto tiempo leyendo a la gente, uno desarrolla una “cualidad” (por decirlo de una manera) especial: el poder darse cuenta en un primer comentario cuanta bronca contenida tiene el usuario. Entonces uno puede detectar al toque cuales son esos comentarios que, si se manejan mal, pueden agradandarse y explotar de la peor manera.

Obviamente la responsabilidad del CM es alertar a la empresa sobre estos comentarios, pero qué sucede acá? En la mayoría de los casos (es decir, las empresas que no tienen a nadie designado internamente como responsable de las redes sociales y no brindan Atención al Cliente), estas  no se quieren involucrar con la gente y darle soluciones concretas. “Esto no es un canal de Atención al Cliente” es lo que contestan internamente, y lo que se publica es “Por favor comunicate con el 0800 para que te asistan”. Y la verdad, esto no sirve.

Quieran o no, es una via de comunicación donde el usuario ve que hay gente de la empresa interactuando y contestando, y para él (que no conoce ni le importa las estrategias de la fan page) parece ser el lugar ideal para dejar su extensa y elaborada queja. Cuando el “radar de comentario peligroso” se enciende, lo peor que podemos hacer es contener al usuario de una manera tan patética como lo es derivarlo al canal telefónico que él ya conoce y con el cual ya seguramente ha tenido una mala experiencia.

Qué sucede cuando el usuario ve esto? Obviamente se enoja, porque confiaba en este nuevo canal copado donde la empresa le compartía cosas buenas y ahora se encuentra que no está ahí para resolverle los problemas. Que la cercanía de Facebook era solo una fachada. Al mismo tiempo que sucede esto,  las empresas se dan cuenta que no tienen estructura para contener los reclamos. No porque de pronto sean cientos (o si), pero porque además los cargos ejecutivos no están acostumbrados a tener que lidiar con las quejas de los clientes en el día a día. Entonces los derivan y que otro se encargue, porque poquísimas veces surge de ellos la idea de poner a alguien de Customer Care en redes, y cuando desde social media se les sugiere, no ven el porqué.

Es interesante cuando suceden casos de crisis en redes sociales, porque los usuarios ponen a prueba los planes de contingencia de las empresas en este ambiente desconocido del 2.0. Entonces, cómo hacemos para bajar los ánimos caldeados?

1. Responder siempre: Sino, el usuario va a pensar que lo están ignorando, y los siguientes reclamos van a ser aún más agresivos. Además, uno responde para el cliente y ante los ojos de los demás, queda una constancia de que la empresa se está haciendo cargo.

2. Mostrarse paciente y ayudar: el usuario cree en este nuevo medio de comunicación que es Facebook, no lo desilusiones!

3. Contactar al cliente de manera privada: esto permite pedirle más datos y poder asistirlo correctamente.

4. Responder en el post original: para mantener un orden en la fanpage y sea más fácil ubicar las quejas.

5. Estructurar los reclamos: internamente, si se registran muchas quejas, es recomendable armar un documento con todas las quejas recibidas para hacer el trabajo más sencillo.

Las empresas están obsesionadas con crear el famoso engagement. Pero a la hora de los quilombos, pocas veces consideran que a esos usuarios que te cuentan sus experiencias, te leen todos los días y te ponen “Me gusta” a las cosas que posteas hay que mimarlos. Hay que decirles “Gracias por ser nuestro fan. Acá tenes un servicio extra y agregado por ser parte de nuestra comunidad”.

No hay que olvidarse que el 70% de las personas se hacen fan de una empresa en Facebook porque quieren algo extra (un descuento, un oferta, un concurso, un servicio, etc). Y aunque no es obligación regalar nada, uno quiere mantener a sus usuarios felices y satisfechos. Con este poco compromiso al usuario lo están boludeando. Y las empresas tendrían que recordar que siempre “it’s all about the people”.

Aug 27, 2011
Flor Lujani

Well, This Is Embarrasing

Hay que reconocerlo, es una vergüenza no postear hace tanto tiempo. El último post lo hice hace 7 meses, y paradójicamente era sobre un experimento que hizo una familia para desconectarse por 6 meses. Casualidad o semi-predicción al estilo Nostradamus, después de recibir un comentario preguntandome si lo estaba poniendo en práctica me di cuenta que esto no podía seguir así. Ya era momento de volver, esto ya se estaba tornando un bochorno :P

En estos siete meses me pasaron cosas buenas y cosas que me movieron el piso. Volví de mi viaje a India con una experiencia invaluable que nunca voy a olvidar y me abrió la mente y el corazón.

En marzo hice uno de los cambios más importantes de mi vida: dejar la UBA y Ciencias de la Comunicación. Estaba muy enojada con la facultad, una facultad que yo había idealizado y en la que había aprendido cosas en general pero nada concreto para hacer mi trabajo. Hacía agua por todos lados, y lo que sabía era por ser autodidacta, por mi curiosidad y mi experiencia a prueba y error. Asi que busqué lo que más me serviría para mi, definí un nuevo objetivo, cambié de paradigma y me anoté en la carrera de Publicidad en la Universidad de Palermo.

En abril, luego de salir del cine con mi novio, y revisando mis mentions en Twitter una noticia totalmente inesperada me golpeó. Me quedé muda como nunca en mi vida, totalmente incapaz de articular una palabra y con los ojos que se me llenaban de lágrimas. No podía ni siquiera explicar que me estaba pasando, solo lloraba, y mi novio me preguntaba por qué, pero no podía ni abrir la boca. Sólo pude mostrarle el celular para que leyera lo mismo que yo, la muerte de Sai Baba, a quien habíamos ido a ver a India hacía menos de 3 meses con mi familia. Sai Baba era y es nuestro guía espiritual, y hoy solo me siento bendecida por haberlo visto en vida y haber disfrutado de su prescencia, en el momento justo.

A nivel laboral, en mayo cambié de trabajo y me uní al equipo digital de la agencia TBWA. Como estudiante de Publicidad, es un honor trabajar en una agencia con tanta trayectoria y reconocimiento como esta. Es un gran cambio pasar de agencia digital a una agencia que hace todo. En esto no me refiero a que los trabajos son más grosos, porque hay agencias digitales que tienen cuentas importantísimas y las llevan excelentemente. Sólo me refiero al modus operandi, hay que lidiar con más áreas, más gente y aceptar decisiones que vienen de arriba-más arriba-aún más arriba. Estoy aprendiendo muchísimo y conociendo bien el ambiente de las agencias de publicidad, lo que me pone contentísima.

En julio vino un evento que marcaría el final de una época en mi vida, el final de Harry Potter. Sé que van a poderse poner en mi lugar porque muchos hoy sienten el vacío que deja Steve Jobs al renunciar a Apple. Bueno, es algo parecido, porque es irremplazable. Yo empecé a leer Harry Potter cuando tenía 11 años y estaba en la primaria, y terminé de leer la saga cuando estaba en la facultad. Son incontables las situaciones en que estos libros fueron mi refugio, y estar tan cerca del final sonaba aterrador. Pero sucedió y me quedo con esta frase para siempre: ‘Whether it’s by page or screen, Hogwarts will always welcome you home“.

Este mes se viene un evento importante también, y no es nada relacionado con tecnología. Con nuevos desafíos en mente y nuevos objetivos, mi novio se muda a Capital Federal y la relación a distancia pasa a ser una etapa dejada atrás. Una etapa que vamos a recordar con sus cosas buenas y malas, porque fueron nuestros comienzos, pero que dejamos atrás para disfrutar más cosas juntos.

En lo que queda del 2011 espero aprobar las cinco materias que estoy cursando (una bocha, ya sé que me fui al carajo, pero tengo tantas ganas de recibirme que estoy haciendo malabares), seguir aprendiendo en el trabajo, y esperar poder cumplir un sueño que tengo. Si se confirma, les voy a estar contando por acá.

Mientras tanto, quiero escribir más seguido, mi objetivo al principio es una vez a la semana, si me logro acostumbrar espero que vengan más :D Los posts no se van a volver tan personales, pero siento que les debía contarles un poco de mí por la larga ausencia.

Nos vemos por acá!

Jan 21, 2011
Flor Lujani

Desconectarse por 6 meses

Ése fue el tiempo que Susan Maushart y sus 3 hijos adolescentes se desconectaron de todo gadget e Internet.

6 meses.. wow, yo me fui 25 días a la India y me tuve que comprar un friggin’ modem 3G para sentir que igualmente estaba conectada :P

La experiencia de esta familia me pareció interesante de contar (además de sentir una admiración hacia ellos por haber podido completar medio año sin Internet, TV, celulares ni videojuegos) porque la madre e impulsora de esta medida sacó un libro para relatar como había sido la vida analógica. Antes de esto la familia tenía un uso constante (casi adictivo) de la tecnología, pero la madre empezó a ver que sus hijas se habían convertido en ”accesorios de su propio perfil de red social, como si la vida real fuera simplemente un ensayo (o más exactamente, una sesión de fotos) para la actualización de estado que viene ”

La experiencia fue relatada en el libro “The Winter of Our Disconnect” (disponible en Amazon.com)  y cuenta como todos los integrantes de la familia pudieron descubrieron otros hobbies de su interés (el gamer aprendió a tocar el saxofón, por ejemplo)  y empezaron a compartir más tiempo juntos. La conclusión de Susan al final fue que sus hijos se habían convertido en pensadores más críticos y que todos habían demostrado haber mejorado sus notas en el colegio.

La mayoría de nosotros pensaríamos que esto es una medida demasiado radical. “No puedo estar X cantidad de horas/días sin Internet que se me viene laapocalipsis”. Y como seguramente la autora se da cuenta de que es too much, recomienda hacer un “screen-free day”, es decir, un día donde no usemos ninguna pantalla (ni de tele, ni de compu, celu o iPod).

Vos podrías hacerlo? Podrías despegarte de la lucecita roja que titila en tu BlackBerry, o de las push notifications que te tira tu iPhone? Que actividades harías si no pasaras tanto tiempo pegado a la pantalla?

Jan 16, 2011
Flor Lujani

Lo vi en Internet

Siempre hay que citar la fuente.. y yo lo vi en GraphJam.com

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Yo voy a Rosario En Mayo 2010!!

Rosario en Mayo!

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